Yo no quería tanto de tí. Tu pedías más de mi. Ninguno de los dos acudió a aquel encuentro, ninguno de los dos.
Preferimos seguir las vidas que tanto odiábamos antes, aquellas que nos unieron, como solución a las mismas.
Preferimos quedarnos en casa, imaginando como habría sido todo: una repetición de tantas otras veces, una vuelta atrás, unos instantes de placer.
Preferimos recordarnos una y otra vez que aquello no iva a ninguna parte. Jamás con intereses tan opuestos.
Preferimos mentirnos, auntoconvencernos, a no recibir cuanto pedíamos y sufrir de nuevo.
Ninguno de los dos acudió a aquel encuentro.
...Ninguno de los dos...
 |
No hay comentarios:
Publicar un comentario